Semana Santa
Cuando la familia pudo adelantar un día la salida de vacaciones de Semana Santa, a mi se me abría un abanico de posibilidades. ¿qué hacer en esa tarde que iba a disponer para mi solo?Siempre que me quedo solo quiero hacer muchas cosas y empiezas a planear miles de ellas, aunque luego no te da tiempo a hacer ni la mitad. En esta ocasión soy más realista y sé que sólo voy a poder hacer una o dos cosas de todas las que se me ocurren; media tarde tampoco da para tanto.
Mentalmente voy repasando las opciones; salir a correr, quedar con algún amigo, hacer reparaciones varias en casa, quedarme a tomar algo con los compañeros de la oficina, ir al cine( había un par de pelis que me apetecía ver), limpiar y recoger, ver la peli de miedo que no me dejan ver, como le pasa a Kevin en la película, incluso podría escribir una nueva entrada en este Blog. Aunque yo dudaba, mi subconsciente lo tenía claro.
Después de trabajar llego a casa y me descargo al gps una ruta que tenía en la recamara por el monte de Abantos. Mientras me visto y preparo los útiles, cae una tremenda granizada, tal vez no es el mejor día para ir al monte - pienso - ¡mala pinta tiene! ¿y si me quedo y hago cualquiera de las otras alternativas?.
Me asomo por la ventana, ha parado de granizar, otra vez la calle de la cruz roja inundada; no hay remedio, siempre les pasa lo mismo con las granizadas. Como ya estoy vestido de corredor, cojo el coche y me planto a los pies del monte: no llueve, por lo tanto, adelante. Creo que aunque hubiese llovido habría salido, era mucha la tentación.
En la ruta, sólo llovió cuando llegaba a la cima, que además coincidió con una densa niebla, y en cuanto empece el descenso paró de llover. Así que pude correr casi sin lluvia, que no es poco en estos días que corren; eso sí, los caminos estaban completamente empapados, parece que el terreno ya no puede drenar mas agua, y, en cuanto a visibilidad, mas bien poca, no pude disfrutar de las vistas pero si de esa peculiar quietud y tranquilidad del monte después de una gran tormenta.
Os dejo el track de la ruta:
La lluvia en Sevilla es una maravilla.
Estos días de vacaciones los pasamos con la familia. Así, otra vez de vuelta por Sevilla, recupero mis rutas favoritas y vuelven a mi recuerdos al pasar cerca del Estadio Olímpico, el mismo que me vió entrar marcando mi mejor registro y al atravesar el parque del Alamillo que me vió sufrir en los últimos kilómetros. Recuerdos dispares pero, ahora aquí, corriendo de nuevo he de reconocer que esta ciudad es una maravilla: qué gozada correr con el río a un lado, con una temperatura de lo mas agradable y sí, también con algo de lluvia, pero no es mas que un ligero chirimiri o urballu, como dicen en Asturias, que ayuda a refrescarte y que al no hacer frio es mucho más llevadera.
En cuanto a mi plan de entrenamiento:
No hay forma, siempre me pasa lo mismo, planifico, escribo, planteo días, series, cuestas, tiradas largas y luego llegan los días de vacaciones y se rompe la rutina y no hay forma de cumplir con lo planificado. A pesar de disfrutar de mas tiempo, también los niños tienen más tiempo libre y, claro, hay que compaginar, así que compaginando la semana ha cundido en cuanto a salidas largas pero los excesos nocturnos, la madrugá es mucha madrugá, te dejan mermado al día siguiente.
Así quedo mi semana.
El próximo domingo me voy a correr por los montes de Cebreros en el XI Cross Alpino Cebrereño unos 22km y 900m de desnivel. Primera toma de contacto con el monte, veremos cómo se da.




