Después de una par de rutas sencillas, decidimos meter algo de desnivel en las excursiones para los niños.
El objetivo subir a Cerler. Vamos dos adultos con 6 niños de 4 a 12 años.
El camino empieza detrás del Gran Hotel Benasque, que está situado en la carretera que va hacia Anciles.
El recorrido trascurre en su mayoría protegidos por la sombra de los árboles del bosque, con excepción de unos 200m en la subida y al llegar a Cerler.
Dejamos a un lado el desvío al mirador del pichirilo y continuamos hacia Cerler. En el segundo desvío, optamos por el camino que indica Cerler, dejando el del Molino para la bajada.
Los niños suben bastante bien, aunque el más pequeño va un poco más lento y se queda un poco más atrás con su padre.
Cuando empiezan a preguntar ¿cuanto falta? y como no dispongo del recuso de canciones que posee mi mujer, ya que dispone de un repertorio casi infinito, les empiezo a contar alguna historia. - La típica de una mula que corre en una carrera donde todos los demás son caballos -Y así sin más llegamos a Cerler, antes del final de la historia.
Por supuesto me hicieron contar el final mientras esperábamos a los rezagados. Sí efectivamente gana la mula a base de tesón y de afrontar más dificultades. Tardamos 1:34 en subir.
Atravesamos el pueblo y tenemos enfrente el pico Cerler, pico al que todos quieren subir, pero eso será otro día.
En el extremo del aparcamiento del Molino tomamos el sendero de bajada. Llevamos 2:10 incluyendo paradas y avituallamientos cuando empezamos el descenso.
Los primero 20m de bajada son algo complicados para los mas pequeños pero el resto no tiene complicación alguna. En apenas 14' llegamos al cruce y desde aquí el camino es el mismo que a la subida.
Los niños bajan entretenidos con sus juegos y cantando - que bien cocina la abuela - versionando a Siempre así. Una hora más tarde llegábamos al punto de partida.
Excursión sencilla y agradable al ir casi todo el tiempo protegidos del sol por los árboles. Grandes vistas de Benasque y el valle, así como de todas las tucas del otro lado del valle.
Anécdota: Uno de los niños se tropezó con una raíz y se cayo encima de una mata de ortigas. Ni que decir tiene, que los gritos y llantos se debían escuchar hasta en el fondo del valle. Como no teníamos vinagre, recurrimos al barro, pero se negaba a dejarse embadurnar, piernas, brazos y cuello, así que aguanto tan solo refrescando la picazón con un poco de agua.
Los datos de la ruta:
Distancia:6,54 km
Altura ganada:403 m
Tiempo:3:13:31
Tiempo en movimiento:1:45:07
Cuando llevas toda la semana mirando el pronostico del tiempo, y una vez fijado el día, la cosa cambia y no es como decían O mas bien habría que considerar que aunque la sierra de Guadarrama no tenga excesiva altura no deja de ser Montaña y ya se sabe en la Montaña el tiempo puede cambiar muy rápido.
La previsión era regular, frío y con nieblas, pero no se decía nada del viento.
Así nos plantamos en Valdesquí porque el aparcamiento de Cotos esta bloqueado por coches que han decidido interpretar el "Lago de los Cisnes" con la nieve caída por la noche.
No trastoca mucho los planes ya que la ruta sale a mitad de camino entre Cotos y Valdesquí.
Una vez abrigados y con el material en la mochila salimos a las 9:30, algo mas tarde de lo previsto. 4º marca el termómetro.
En cuanto tomamos el camino, descubrimos una capa de nieve polvo que no moja y no dificulta la marcha, lo cual nos hace disfrutar del paisaje y el camino. Las imágenes son de postal y si bien esta nublado no corre aire y al poco rato hemos entrado en calor y nos quitamos algo de ropa.
Seguimos una huella, lastima el retraso sino habríamos ido abriendo camino. Mas adelante veríamos a los que nos precedían.
Continuamos por el bosque hasta que después de 1h30 de marcha salimos de él y ya vemos a lo lejos la ruta que queremos seguir. Por el tubo hasta Cabeza de Hierro.
En la foto no se aprecia, pero el camino transita por donde esta la niebla hacia la izquierda, la niebla iba y venia y nos permitía de vez en cuando apreciar el paisaje en todo su esplendor.
Bajando se abrió un poco y se puede apreciar mejor el camino que queríamos seguir.
A partir de aquí hay que ponerse los crampones,
10min antes dudábamos tener que usarlos debido a la capa de nieve recién caída, pero la inclinación y el viento, que empieza a soplar en cuanto salimos del bosque, ha limpiado la ligera capa de nieve polvo. Nos encontramos con nieve dura y alguna que otra placa de hielo.
Esta vez sí, cuantas salidas paseando los crampones que al final vuelven a casa sin haber sido usados. Pero la verdad es que en estas salidas a la nieve hay que llevarlos si o sí.
El camino gira hacia la izquierda y ya vemos la gran cascada de hielo al inicio del tubo.
Un padre y su hijo están en plena escalada. Nosotros evitaríamos el hielo y subiremos por la izquierda.
A partir de aquí intentaremos ir mas juntos por precaución, la niebla, la inclinación y el viento que se empieza a notar que entra en el tubo, lo hacen aconsejable.
La parte mas estrecha del tubo se hace dura, mis compañeros de aventura me comentan que tienen los gemelos al rojo. Andar con crampones con tanta inclinación no es fácil, pero poco a poco y sin pausa vamos ascendiendo. Hay quien incluso va apoyando no solo piolet sino también las manos y como si de escalar se tratase, lo importante aquí es sentirse seguro según se avanza. Sí hay que clavar las uñas, se clavan.
La última parte de la subida se ensancha mas y nos da un respiro en cuanto a inclinación, pero es entonces cuando el efecto embudo del canal, que acabamos de subir, se manifiesta y ahora es con el aire con el que hay que lidiar.
Voy en cabeza, he intento ir despacio para que no me pierdan de vista, trato de seguir el trak lo mas fielmente posible, no tengo ganas de sustos, aún así de vez en cuando me giro para ver si estamos todos, al cabo de una rato, desisto, no puedo ver nada ya que el aire nos azota en la espalda y al girarme la nieve se me clava en la cara y no soy capaz de abrir los ojos. Decido seguir hacia arriba y busco un pequeño refugio. De vez en cuando salgo, para indicar el camino a mis compañeros de aventura. Aquí por lo menos se puede estar.
Hace frío y el viento es tal que en ocasiones parece que quiere tirarte al suelo.
El vídeo deja claro la dificultad de la última parte, añadido a lo ya recorrido...
Tras un pequeño respiro, continuamos para hacer cumbre, es en este momento cuando nos daríamos cuenta de lo duro que puede llegar a ser la Montaña en condiciones adversas.
Me refugio detrás del Vértice Geodésico de Cabeza de Hierro Mayor en el que se había acumulado gran cantidad de nieve-hielo. Pero me protege lo justo para tomar estas imágenes.
La posibilidad de parar y reponer fuerzas esta descartada, hay que bajar. YA!
En cuanto giramos para iniciar el descenso queda claro que sin gafas es imposible, así que nos las ponemos y enfilamos el descenso, los primeros metros muy complicados, se junta el fuerte viento y la falta de visibilidad pero según nos dirigimos hacia el Oeste el viento va disminuyendo, nos protege la loma de ValdeMartín.
Incluso las nubes nos conceden un respiro y nos permiten ver el paisaje con claridad y podemos apreciar por donde hemos subido.
En cuanto llegamos al bosque la sensación de tranquilidad se vuelve a apoderar de nosotros, no queda nada del aire de la cima y la sensación térmica es agradable, nos quitamos los crampones y comemos algo. Cuando reanudamos la marcha notamos que nos hemos quedado algo fríos en tan solo han sido 15', hay que tener mucho cuidado, quedarse frío puede suponer un disgusto.
La vuelta por el bosque es tranquila, aunque a alguno se le hace mas larga de lo esperado y es que la fatiga se hace notar.
Aún con todo decidimos regresar a Valdesquí siguiendo el cauce del río en lugar de ir hasta la carretera para hacer el último tramo por la misma. Fue todo un acierto, la nieve permitía andar con facilidad y esta vez si que fuimos abriendo huella por una nieve sin estrenar salvo por una marca de esquies que se cruzaba de tanto en tanto.
Una ruta como esta hace que te entren ganas de repetir, pero también te enseña a respetar la Montaña para poder seguir disfrutando de ella.
En esta ocasión fue fundamental el GPS, sin el a pesar de conocer la ruta, se habría complicado. Lo mas importante es que te daba la tranquilidad de saber que íbamos por el buen camino.
Como no podía ser de otra forma terminamos en casa Marcelino con un tercio en la mano y rememorando lo vivido tan solo unos minutos antes.
Los datos de la ruta.
Distancia recorrida: 10,38 km
Tiempo empleado: 5 horas 31 minutos
Finaliza en el punto de partida (circular): Sí
Subiendo:1.153 m
Altitud max:2.380 m
Bajando:1.153 m
Altitud min:1.748 m
Ibon de Gorgutes Puerto de la Glera y Pico Sacroux. 9/8/2012
Una piedra, ese era el objetivo, llevarle una piedra francesa a la Abuela y es que los niños se motivan con las cosas mas curiosas.
Después de varios días con excursiones mas bien llanas, decidimos hacer algo un poco mas inclinado, pero al alcance de los niños, bueno de los medianos y mayores, desde 7 años hasta los 44 del mayor, jeje si es que sigo siendo un niño. En fin que buscamos posibilidades y finalmente nos decantamos por esta. Llegar a Francia siempre es un aliciente encantador para los niños y mas si la Abuela les pide con entusiasmo una piedra Gala.
Cartel deteriorado
Planificamos la salida obligando a madrugar un poco a los niños pero sin pasarnos, la idea era no pasar demasiado calor en la subida. Con esta idea tras desayuno y preparación del material nos plantamos en el final de la carretera para iniciar la ruta a las 9:45.
El cartel, en un pésimo estado, nos indica 1h25’ al Ibón y 1h45 al puerto de la Glera.
Aquí todos, Moka incluida, falto yo, pero alguien tenia que tomar la foto
El inicio si bien es bastante inclinado, transcurre entre pinos por un sendero muy sencillo de seguir, según vamos ganando altura, van desapareciendo los árboles hasta quedar completamente expuestos al sol, afortunadamente es pronto y el calor no molesta. En unos 50’ llegamos al cruce del río que viene directamente de nuestro primer objetivo, el Ibón de Gorgutes.
Reponemos fuerzas los niños beben y toman las clásicas gominolas y frutos secos que Bego siempre tiene previstas y continuamos el sendero que describe una gran S para hacer la subida más llevadera. Entre cánticos y alguna que otra adivinanza llegamos al Ibón prácticamente clavando el tiempo estimado por el cartel del inicio.
Como se puede apreciar aquí abajo la vista del Ibón es espectacular. Os dejo que la disfrutéis.
Quiero hacer aquí un inciso, para rememorar años pasados, creo que mas de 14, en los que nos juntábamos para charlar y jugar en el bar de mismo nombre Gorgutes, entre el futbolin y las partidas de mentiroso, conocí a mucha gente y aún hoy puedo seguir contando con algunos de ellos entre mis amigos. El bar no era nada del otro mundo pero era confortable y nos sentíamos como en casa, sobre todo en una época en la que todavía ninguno tenia casa propia. Lo cerraron, me imagino que por el mal estado del edificio, desde aquí mi recuerdo.
La vista del Ibón es espectacular y no nos resistimos a la tentación, bañito y frutita, no todo van a ser gominolas. Tras más de 40’ de parada continuamos en busca del segundo objetivo de la jornada El puerto de Glera.
Pisamos Francia, volvemos a España y repetimos un par de veces más.
Hasta aquí era el plan previsto, pero me saco de la chistera la alternativa de hacer una cumbre pensando que a los niños mayores les puede atraer, efectivamente así es pero no contaba yo con la negativa en rotundo de mi hijo Jorge. Para no forzar la situación María se ofrece a quedarse y esperar con él mientras subimos.
El inicio del ascenso pasa por un sendero bien marcado y alguna zona de piedras grandes que se sortean sin problemas incluso para Gonzalo (9 años) que está encantado.
La zona mas complicada de la ascensión
Pero en el kilómetro 4 llega la parte mas complicada, vamos todos juntos y con mucha precaución avanzamos ayudando a los pequeños que usan pies y manos para ir seguros. El avance es lento y delicado y tras unos 20’ (a mi se me hizo largísimo) y haber avanzado solo 200m, tanto Blanca (11 años) como Gonzalo(9 años) lo empiezan a pasar mal. Hasta aquí hemos llegado. Tranquilidad, no pasa nada, nos damos la vuelta y se acabo. Antes de empezar a bajar los mayores 15 años quieren seguir, la verdad es que casi habíamos pasado la parte mas complicada y desde allí ya era fácil. Decido dejarles ir ya que hay unos cuantos grupos subiendo y no estarán solos. Con la promesa de ir con cuidado, juntos y sin hacer tonterías, se van. Con los dos pequeños emprendemos el descenso y con precaución y apoyando mucho el culo como dice mi hija, vamos desandando lo andado y llegamos a la parte fácil, llana y con el sendero que lleva al puerto de la Glera.
Les dejo y me subo como una bala a por los otros. Me cruzo con ellos que ya bajaban a los pocos metros de la cima, me resisto a no pisar la cumbre así que tiro para arriba, en 10’ desde que deje a los pequeños me planto en la cima. Foto y corriendo a alcanzar a los chavales.
Les alcanzo antes de la zona complicada. La solventamos sin complicación y camino del Ibón alcanzamos a los 2 peques y los 5 juntos vamos en busca de Jorge, Maria y Moka que ante nuestra tardanza han iniciado el descenso. Al asomarnos por un saliente les vemos enfilar la curva de la S y justo a la altura del río nos juntamos todos. María nos cuenta que ha visto algo que es muy poco habitual, un Quebrantahuesos, mientras nosotros subíamos a la cima, nosotros lo vimos y pensamos que era un buitre sin mas, no hay nada como saber para poder apreciar.
Nueva parada para beber y tomar algo, llevamos ya 4h45’ desde que salimos y los mas pequeños ya empiezan a notar el peso del camino, entre los típicos ¿cuanto falta? quiero llegar ya!, ya no puedo más… vamos avanzando despacio, tengo que recurrir al infalible sistema del soborno, “si llegáis al coche antes que yo un pastel en la Flor de Nieve” surte efecto durante casi media hora pero al final vuelven las quejas y si le añadimos la caída con voltereta incluida de Jorge, fue el remate, una gran rozadura en la pierna y alguna magulladura en la cadera y manos, afortunadamente llevaba el botiquín y con una tirita y llevándole un rato a hombros se le recupero la pierna que decía no podía mover y el último tramo lo hizo andando.
Llegamos algo más tarde de lo previsto, pero sabiendo que nos esperaba un exquisito guiso de la Abuela y ya montados en el coche el cansancio era tan solo una anécdota.
Los pequeños se portaron como campeones y los mayores se quejaban de lo mucho que nos tuvieron que esperar, ya que en la bajada tomaron la delantera y nos esperaron en los coches, pero luego usaron el cansancio para librarse de la clase de la tarde y es que ya se sabe: contigo voy de sobrao y luego pobrecito de mi que he hecho una excursión muy larga y estoy reventado, no quiero ni imaginar cuando mis hijos lleguen a esta edad.
La subida es un poco dura y no tiene árboles pero las vistas y la posibilidad de pisar Francia así como la vista del lado francés merecen la pena.
Los datos de la ruta:
Distancia: 8,91 km
Velocidad media: 1,6 km/h
Altura ganada: 933 m
Tiempo: 5:25:43
Tiempo movimiento: 2:41:30
Si quieres descargarte la ruta:
En agosto hice muchas excursiones y no tenia tiempo para ir poniéndolas en el blog pero no quería dejar de ponerlas.
Paseo desde las Dehesas por la senda Herreros hasta Siete Picos 27/08/2012
Domingo: con los chuletones a medio comer en el plato o mas bien tras haber dado buena cuenta de ellos y teniendo entre las manos un digestivo preparado con mimo y refrescante, empezamos a planificar una salida al monte. Esta semana, un día cualquiera por la tarde, aprovechando que todavía hay jornada continua. Yo no tengo problemas, cualquier día me va bien. Aprovecho mi actual situación de "Rodriguez" y en esta ocasión es Fernando mi interlocutor que tampoco lo duda mucho. ¿Mañana? Pues por mi, mañana, ¡perfecto! tengo un par de rutas en la recamara, alguna se adaptará. Dicho y hecho. Dejo a Fernando preparando la ropa y llego a casa y directo a la cama.
Lunes: Tras la jornada laboral. Descargo las rutas al gps y a las 16:30 me recoge y ponemos rumbo a las Dehesas.
Camino de Cercedilla vemos con asombro la gran nube gris y naranja que ha levantado el incendio que hay en Robledo de Chavela. Sabiendo esto de ante mano, Fernando deja en manos de Eva, por escrito, la ruta que vamos a hacer, mas vale prevenir. Al llegar al parking incluso huele a quemado. Durante la primera parte de la ruta nos acompañaría esta nube que incluso hace que la respiración sea algo mas difícil. Afortunadamente, o cambio el viento o debido a que sofocaron el fuego, una vez que llegamos al mirador el aire está despejado y disfrutamos del aire puro de la montaña.
A las 17h iniciamos la ruta, la idea es seguir una ruta que tengo en mi gps que nos llevará hasta la pradera de Siete Picos donde en lugar de seguir hasta Navacerrada giraremos a la izquierda para hacer crestear los Siete Picos y volver por el camino Shmith.
Empezamos el camino por la calzada y al poco de cruzar el puente de piedra giramos a la derecha y tomamos el sendero que en leve ascenso y cruzando en dos ocasiones la pista (distancia de ruta 2,3km y 3,4km) nos llevará hasta una pradera donde empieza la senda Herreros.
Desde aquí hasta el km 5 el sendero, amplio y despejado te permite andar a buen ritmo y se va viendo al fondo el paredón de roca (grandes bloques de roca granítica formando curiosos equilibrios con rocas mas pequeñas) que bordearemos para seguir nuestra ruta.
El siguiente kilómetro de recorrido es el mas técnico y donde mayor porcentaje de desnivel tiene la ruta pero sin gran dificultad. Además si la añadimos que el sendero entre rocas y maleza, es esquivo hay que andar con ojo para buscar las marcas amarillas y blancas que nos guían. Es este tramo metidos en el valle echamos de menos una buena cámara fotográfica, pasan un par de buitres muy cerca y habría sido fácil inmortalizarlos.
Llegamos a un alto desde donde se puede ver el puerto de Navacerrada e incluso vemos alejarse abajo en el valle el tren que baja haciendo sonar el silbato (¿o es claxon?) hacia Cercedilla.
Continuaremos 1,5km hasta llegar a la pradera de Siete Picos, desde aquí ascendemos por una "autopista" hasta la cima. Estamos a 2118m con vértice geodésico incluido y las vistas son increíbles, hacia el Norte al fondo en el llano Segovia, hacia el NE Peñalara y Guarramillas con sus antenas, hacia el Sur La Capital que lamentablemente hoy esta algo brumosa y en el Oeste el resto de picos y a lo lejos Abantos.
En esta ocasión la fauna fue escasa y nos sorprendió la que encontramos, se puede ver en la foto.
Aparte de los caballos, tan solo nos cruzamos con 6 personas en todo el recorrido que no es algo muy normal.
Una pausa, sesión de fotos y continuamos, no subimos al resto de picos, queda para otro día, sino que los bordeamos y nos dirigimos hacia el Collado Ventoso que coincide con el km11 de la ruta. Aquí tomaremos el inicio de la senda de los Alevines pero nos quedaremos en el PR5 y dejaremos la senda a nuestra izquierda. El camino desciende rápidamente y en 2km hemos perdido 400m de altura, cruzando la pista en una ocasión y encontrando la Calzada Romana que nos llevará hasta el final de la ruta.
Como anécdota podría contar que el último kilómetro lo hicimos a oscuras, si bien teníamos el frontal y como en tantas otras ocasiones por no parar y sacarlo, allí se quedo dentro de la mochila.
Una vez en el coche llamada a casa para tranquilizar y compartir el gusto de la ruta y Eva le comenta que ella y los niños ya han cenado y que aprovechemos la ocasión. El bueno de Fernando no se lo pensó ni 2'' y enseguida se acordó de El Madrileño en Guadarrama, allí fue una continuación de la buena sintonia que había presidido la ruta, así que lo que pedimos no es muy habitual, pero lo que lo disfrutamos! una ración de "oreja a la plancha" y "manitas con setas" (como dice una amiga, "Menu tipico montañero") esto con unas cervezas y el fresquito de la noche en la sierra completo una jornada estupenda.
El detalle de la ruta lo tenéis en el siguiente enlace:
Como siempre ocurre en estas ocasiones, a lo largo de la ruta surgieron otro planes, espero poder relatarlos mas adelante.
Desde la primera vez que fui a Benasque este monte, pico o tuca, como queráis llamarlo, me impresiono. Estar a sus pies y verlo imponente alzarse sobre el pueblo era una maravilla, “Yo tengo que subir ahí” es lo que pensé, era como si me estuviese llamando, diciendo ven y verás no te defraudará. Y así fue. Lo subí por primera vez el año pasado y este año he repetido, tuvieron que pasar más de 15 años desde que el monte me llamaba para que subiese. Pero por fin lo hice y como decía antes no me defraudo.
Es una excursión que conviene hacer madrugando ya que la ladera esta expuesta al sol desde primera hora y hay pocos lugares de sombra.
La subida es inclinada, muy inclinada en 6km se supera un desnivel de mas de 1.400m, el camino empieza coincidiendo con la ruta de los tres barrancos y al rato de desvía para ir subiendo por prados y senderos bastante bien marcados. Algún tramo hay que andar con el sendero totalmente cubierto de hierba, en la fecha que yo lo hice, lo que dificulta al pisar siempre inclinado.
Poco antes de llegar al Coll del Siso hay una pala, La pala de Fuen, que es sin duda donde menos marcado está el sendero, pero no hay perdida alguna se trata de tirar para arriba a degüello o si nos lo tomamos con mas calma zig-zageando, nos pueden ayudar alguna que otra piedra puesta en vertical que se ve bastante bien.
Una vez que llegamos al Collado, la vista del valle de Eriste es espectacular y como coincide con las primeras luces el juego de sombras ayuda a que sea algo casi mágico. Os dejo un collage de las vistas...
Una vez henchidos con las vistas afrontamos el último tramo que nos llevará por las crestas hasta alcanzar nuestro objetivo. Este tramo va alternando entre senderos por prados y pequeñas trepadas por grandes rocas, ya que no todas los bloques de roca se pueden bordear, no tiene demasiada dificultad pero conviene hacerlo con cuidado.
Una vez en la cima nos deleitamos con las vistas por un lado mirando hacia abajo: Benasque, en frente Cerler, a nuestra espalda el Poset y a nuestra Izquierda un par de tucas más (creo que se llaman Tucas de Ixeia) que si bien son mas altas no posen el encanto de tener Benasque bajo sus pies.
Benasque, Cerler, Pico Cerler, Ampriu, Gallinero
y las vistas desde la cima...
Ahí arriba, completamente solo, con el esfuerzo de la subida, con las maravillas que inundan mis ojos, con la inmensidad de las montañas de alrededor, uno no puede evitar pensar en lo pequeños que somos, en que ojala esto perdure y lo puedan ver muchos más y lo disfruten como yo lo he hecho. Entonces es como si de repente se oyese la voz de la Tuca que me confirma lo que pienso y me dice “te dije que no te defraudaría”
Os dejo un enlace con la ruta y los datos técnicos.